Pizzicatos.

Concierto Año Nuevo

Cada año el 1 de enero tiene lugar el Concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena (en alemán: Das Neujahrskonzert der Wiener Philharmoniker) en la Sala Dorada (Goldener Saal) de la Musikverein de la capital austriaca.

Dicho concierto se celebró por primera vez el 31 de diciembre de 1939 dirigido por Clemens Krauss, en el que solo se interpretaron obras de Johann Strauss hijo y se concluyó con la obertura de El murciélago (Die Fledermaus). Dos año más tarde, en 1941, se bautizó como Concierto de Año Nuevo, siendo otra vez dirigido por Clemens Krauss hasta su muerte en 1954, con la excepción de dos ocasiones en las que fue sustituido por Josef Krips. A partir del 1954 la dirección de este concierto corrió a cargo del concertino Willi Boskowski durante 24 años. Fue este director quien en 1958 introdujo la tradición de cerrar el concierto con el archiconocido vals de Johann Strauss (hijo) A orillas del bello Danubio Azul (An der schönen blauen Donau) y la Marcha Radetzsky, lo obra más conocida del Strauss padre. El concierto se hizo mucho más famoso a partir de 1959, año en el que se comenzó a retransmitir por televisión, llegando actualmente a más de 50 millones de telespectadores más las personas que lo escuchan por la radio en todo el mundo.

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¿Prejuicios/Estereotipos en los cantantes?

La mayoría de las personas nos podemos hacer una idea mental del físico de la persona que canta cuando la escuchamos, aunque no la estemos viendo. Por ejemplo, nos hemos dicho a veces “ésta parece una mujer negra”, “diría que es un hombre gordo alemán”, etc. Otras veces vemos  a la persona y, antes de que comience a cantar, nos imaginamos cómo va a ser su voz.

Quiero proponeros dos ejercicios. Sigue leyendo

Entendiendo el Réquiem de Mozart

 

Últimos días de Mozart

Era 1 de noviembre de 2014 y se dio uno de los acontecimientos que más han impactado en mi vida: mi primera actuación con la Joven Orquesta Sinfónica de Granada (JOSG) y el Coro de las Juventudes Musicales de Granada cuyo programa estaba compuesto por Requiem für Soli, Chor und Orchester d-moll, KV. 626, de Wolfgang Amadeus Mozart. Es un día que recuerdo con cariño por ser, como ya he dicho, la primera actuación con tal orquesta y por tratarse de una de las obras maestras más importantes de la historia de la música. Se celebrabA el Día de Todos los Santos y el escenario no podía ser más acertado: el Cementerio de San José de Granada. Con la atmósfera que nos rodeaba no pude evitar sentir un escalofrío continuo, una mezcla de sensaciones tiernas, angustiosas, agrias, etc. y tener los ojos húmedos mientras tocaba durante la aproximada hora que dura esta obra.

El día siguiente volvimos a interpretar el Réquiem en el Auditorio Manuel de Falla con una acústica casi inmejorable. Mis emociones fueron distintas, pero igual de impactantes e intensas.

En esta entrada quiero hacer un análisis/comentario de la última obra que Wolfgang Amadeus Mozart escribió para poder entenderla mejor. Mi objetivo es que sea un análisis accesible, alejado de términos técnicos y complicados, para todas aquellas personas que no estudian música, aunque espero que también les sirva a las que sí. Sigue leyendo